Dios es redondo


Tal vez algunos piensen que este título es una aberración, pero estoy seguro que muchos otros, y una buena parte de nuestro hermoso planeta, estará de acuerdo con esta afirmación e incluso podrían reflexionar sobre lo que significa el fútbol dentro de nuestras vidas.

“Dios es redondo”, es el título del último libro publicado por el escritor mexicano, Juan Villoro, donde nos platica de la trascendencia de este deporte en nuestra especie y su historia, pero más allá de sus anécdotas y sus referencias, quise adoptar el título de su libro para este blog, pues a mi parecer incluye demasiadas verdades.

No crean que este tipo de reflexiones se debe sólo a la moda reciente que impera a nuestro alrededor por la fiebre mundialista, que al lado del balón oficial de la FIFA, los colores de la bandera alemana, junto con el idioma teutón, parecen representar los valores y sentimientos de toda la humanidad, y bueno, por lo menos así será en los próximos dos meses.

Es sólo que esta excitación general por la Copa del Mundo me ha dejado pensando en lo que significa el fútbol no sólo para mi, sino para millones de personas más, que además afectan cada uno a todas las personas que les rodean.

Por ejemplo yo, me he dado cuenta de la fascinación que le causa este deporte a todo el género masculino, en su inmensa mayoría claro, y por el contrario el gran rechazo que la mujer tiene hacia él, sin encontrar nada de gracia, ni motivo, ni razón para los efectos que éste ocasiona.

No por eso es raro ver cuánta fémina prefiere mejor formar parte de la euforia y tratar de disfrutar un poco, aunque para ella no tenga sentido, es preferible que quedarse a un lado y desaprovechar esta máxima fiesta que sólo ocurre cada cuatro años. Bueno, al menos así lo siento yo.

Es cierto que ellas llevan las de perder, pues nos argumentan que todo el tiempo hay fútbol, pues si no es la Copa del Mundo, será la Copa América, la Copa Europea, la UEFA, la Liga de Campeones, la Copa Libertadores, la Liga Mexicana, la Liga Española, la Liga Premier, la Bundesliga, el Catenaccio, el Mundial de Clubes, los Mundiales Sub-17, Sub-21 y Sub-23, las eliminatorias de todas éstas y qué decir del fútbol en las Olimpiadas.

Este deporte es tan capaz de movilizar a las grandes masas, y al referirnos a éstas realmente estamos hablando de una cantidad exorbitante de seres humanos, pero sí, así sucede realmente, y no me dejarán mentir todos quienes nos hemos convertido en testigos vivientes de este fenómeno.

Y lo que es más enigmático aun, es que México ni siquiera es potencia futbolista, pero la pasión que desbordamos es y será para toda la eternidad, motivo de orgullo y de alegría. Porqué será que el fútbol nos hace reaccionar así en este país? Y en toda Latinoamérica también es ejemplar el fanatismo que un simple balón ocasiona. Será que somos especialistas en hacer la fiesta ante la adversidad?

No lo sé, lo que sí sé es que nuestra liturgia se acerca y tendremos que venerar con toda devoción a este ser diminuto y redondo, al que todas las naciones se vuelcan alrededor sin ningún titubeo en espera de la redención…, y si no, por lo menos alejarnos de la triste realidad y alejarnos de la angustia que nos ocasiona todo lo que no tiene que ver con el fútbol.

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